domingo, 14 de julio de 2013

Educando valores en la escuela

En el contexto de lo señalado en este trabajo, consideramos que tanto los procesos curriculares en aula como las vivencias cotidianas al interior de una institución, deben articularse para lograr una educación en práctica de valores, más allá de la mera reflexión discursiva y generalizada sobre su importancia. Dicha articulación requiere, sobre todo, repensar la institución educativa. El diseño y puesta en marcha de un Proyecto Educativo Institucional fundado en valores es una herramienta idónea para repensar y cambiar la institución.
Desde esta perspectiva, El Proyecto Educativo Institucional define estrategias y mecanismos que garanticen la consecución de principios que, a nuestro entender, constituyen los claves para la formación en valores, de cara a la construcción de la democracia y la participación. Algunos de dichos principios son los siguientes:
Respecto a normas institucionales y participación:
  • La construcción colectiva de normas entre maestros, alumnos, directivos y padres de familia, fortalece la actitud de cumplimiento frente a éstas.
  • Los niños y jóvenes requieren participar en distintos niveles y ámbitos de decisión y responsabilidad. Tal ejercicio de participación forja valores éticos y ciudadanos. La participación tiene un carácter progresivo, de acuerdo a las condiciones de madurez del niño y el joven.
  • Las instancias de decisión deben integrarse con equidad de género.
En cuanto relaciones entre actores y transparencia:
  • La formación de valores es el propósito sustancial de la resolución de conflictos. Cuando se los resuelve sin atender a dicho propósito, se generan prácticas más cercanas al anti-valor.
  • La práctica pedagógica en aula es el espacio fundamental de valoración de las diferencias físicas, actitudinales, de pensamiento y cultura de los estudiantes.
  • El espacio físico de una institución debe ser utilizado para promover igualdad de oportunidades y sentido de co-responsabilidad.
  • La institución que mejora la calidad de sus servicios educativos, toma decisiones curriculares, de organización y de estímulos, de acuerdo a los niveles de logro que alcanzan sus estudiantes.
  • Mejorar la calidad de la educación requiere de procedimientos transparentes en procesos de evaluación y toma de decisiones.
Estrategias de un proyecto educativo fundado en valores
El Proyecto Educativo Institucional, además de principios, define las estrategias y sus mecanismos de implantación para consolidar un clima institucional adecuado para la formación en valores. A nuestro juicio, las estrategias que define una institución deberían propender al logro de indicadores como los siguientes:
Ámbitos de estrategia
Ejemplos de indicadores de clima institucional en el aula
Organización institucional y participación de actores.
a. El maestro genera consensos con los alumnos sobre las actividades de aprendizaje que se instrumentan.
b. El curso tiene una directiva elegida democráticamente, que rinde cuentas y asume críticas.
c. Los alumnos participan en procesos de autoevaluación disciplinaria.
Definición y aplicación de normas.
a. Los alumnos participan en la definición de normas de relación, de cumplimiento de tareas y de autoevaluación académica, de acuerdo a sus condiciones etáreas.
b. El incumplimiento de normas genera sanciones previamente establecidas.
c. El maestro cumple con las normas que rigen en la institución.
d. Las normas y prácticas de relaciones en el aula valoran las diferencias que existen entre unos y otros.
e. Las sanciones no atentan contra la autoestima de los alumnos.
Toma de decisiones y resolución de conflictos.
a. Los maestros resuelven conflictos de acuerdo a normas establecidas y al carácter formativo de asumir consecuencias. Hay mediación de conflictos.
b. Los alumnos aprenden a resolver conflictos respetando los derechos de toda persona. Asumen positivamente la importancia de cumplir las normas.
c. Las evaluaciones académicas expresan lo que realmente saben los alumnos.
Transparencia y difusión de resultados
a. El aula es un espacio que estimula la consecución de logros establecidos. Los estudiantes tienen conciencia de los resultados que logran.
Ámbitos de estrategia
Ejemplos de indicadores de clima institucional fuera del aula
Organización institucional y participación de actores.
a. En las instancias de dirección institucional tienen espacios de participación los alumnos y padres de familia.
b. En las instancias de dirección institucional hay participación equitativa de género.
c. Los procesos administrativos se subordinan a los requerimientos pedagógicos.
Definición y aplicación de normas.
a. Las normas que define la institución no atentan contra las expresiones particulares y culturales de los jóvenes.
b. La institución revisa y evalúa con frecuencia el sentido de sus normas y reglamentos.
Toma de decisiones y resolución de conflictos.
a. El uso de los espacios físicos de la institución propicia equidad de género.
b. Maestros, directivos y alumnos aprenden a resolver conflictos sin apelar a condiciones jerárquicas. El diálogo suplanta a cualquier forma de maltrato.
Transparencia y difusión de logros
a. La institución difunde resultados académicos de inicio y finalización del período escolar, entre sus alumnos y padres de familia.
b. Las decisiones institucionales sobre los docentes se toman de acuerdo a logros visibles de aprendizaje.
Digamos, por último que todo proyecto de formación en valores requiere de un esfuerzo honesto y creativo de maestros, alumnos y padres de familia por revisar las prácticas institucionales, su estructura, organización y procedimientos, y ponerlos al servicio de la práctica de valores.
No bastan las palabras breves con que suelen iniciarse los minutos cívicos, no basta la retórica de corte moral con las que solemos cansar a los estudiantes. Es necesario cambiar las instituciones, volverlas forjadoras de participación, de respeto y de valoración por toda expresión de identidad y diferencias individuales y grupales. Volverlas, en suma, generadoras de un clima que posibilite el ejercicio de valores en lo cotidiano, en las aulas, los patios, en las instancias de decisión. Instituciones que cambian para transformarse en espacios protectores de derechos y responsabilidades de niños, jóvenes, maestros y padres de familia. Instituciones, en suma, que aportan de manera sustancial a la construcción de un proyecto de sociedad que cree en la democracia.

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